CECILIA PODESTA
La poesía peruana tiene un prestigio cuya majestuosidad, acaso también su lado más sublime, nace de la propuesta de manifiestos líricos como los de Eielson, Moro, Westphalen, Eguren y, por supuesto, esta maestra del verso. ¡Qué hay después de Blanca Varela? Solo un matiz, una variación, una modulación. Tenemos, lector unánime, un modo de sentir la poesía en su estado más creativo, en su serena fuerza, en su poderío incólume de tanto sobrevivir. Después de la palabra, sobrevive la plabra, anunciaba nuestro Vallejo, y la poesía de Varela es la más soberbia demostración de ello.
Rubén Quiroz Àvila
(Poeta/ UNMSM)