VARIAS
Minucioso y meditado hasta la fijación, el dibujo es para Ricardo Flores y Eva Prats su práctica misma. Así lo cuentan ellos mismos en el nuevo número de AV Monografías, en el que se recoge más de un cuarto de siglo de producción, ordenado para la ocasión en cuatro secciones que esclarecen un proceso de pensamiento a lápiz que persiguen ininterrumpidamente, tanto en sus obras como en sus clases. El relato comienza en su propio estudio en el Carrer de Trafalgar 12, cuando, atrapados por la magia de un lugar que ya había estado habitado, decidieron dejar todo tal y como estaba; una actitud que se tornó constante y que les permite ocupar de igual modo una nave en Poblenou, el Arsenale de Venecia o la Royal Academy de Londres. Continúan contando que la atención que prestan a las historias materiales es la misma con la que leen los relatos de las sociedades en las que intervienen, y que así pudieron armonizar las voces de diferentes interlocutores en sus primeras plazas en la Ciudad Condal, en un bloque de viviendas sociales en Terrasa o en el desarrollo de un nuevo barrio en Suecia. También son capaces de dilucidar cómo en cada trazo diluyen la materia en luz, aprovechándose por igual del sol barcelonés de la Casa Providencia o del italiano en el Campus de Microsoft y sus otros proyectos en Venecia. Así, dejan para el final la valiosa enseñanza de cómo se dibuja un proyecto en un edificio existente sin borrar el anterior, una inquietud constante en todo lo que hacen, pero que se explica sola en sus intervenciones en el Museo de los Molinos, el Casal Balaguer, la Sala Beckett o el Teatro Variétés. Lecciones todas intensas y cuidadosamente acompañadas de los textos de sus compañeros Jorge Otero-Pailos y Jan de Vylder, que descifran sus cábalas entre croquis y calcos.