EL CUY TIRA

EL CUY TIRA

Editorial:
EDICIONES CONTRACULTURA
Año de edición:
Materia
COMICS Y MANGA
ISBN:
978-612-46088-1-0
Páginas:
328

Disponibilidad:

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Juan Acevedo es un notable autor y amigo entrañable, y si se puede invocar algún tipo de objetividad al respecto hablando de su obra principal , es que este roedor fue por mucho tiempo testigo y voz de un pueblo que buscó ser protagonista a pesar de las adversidades políticas y sociales.
El Cuy nació en La Calle a fines de 1979. Luego se trasladó a El Diario de Marka, donde comenzó a publicarse el 13/5/80. Signo de los tiempos: apenas cuatro días después un destacamento armado de SL asaltó la escuela de Chuschi (Ayacucho) dando inicio a su “guerra popular”. Durante los tres años siguientes se añadieron el retorno de los militares a sus cuarteles, el de FBT a la presidencia, la formación de la IU y su triunfo en 1983, llevando a Alfonso Barrantes Lingán a la alcaldía de Lima y la matanza de ocho periodistas en la comunidad de Uchuraccay. Tres periodistas de El Diario figuraban entre las víctimas.
Todos estos eventos se reflejaron en las tiras del Cuy, pero no son una reproducción servil de los acontecimientos sino su reelaboración en una compleja mezcla donde se amalgaman la realidad y la fantasía. La realidad en la historieta de Juan puede adoptar formas elípticas, como la incorporación de los cerros como paisaje de fondo de las viñetas, que para el Cuy constituyen una presencia ominosa que nombra sin nombrarla la desolación y la muerte sembrada por SL y las fuerzas de seguridad en la sierra. Otras son alusiones poéticas, como el arco iris con el nombre de los mártires de Uchuraccay que ilumina una viñeta, o el río de sangre que desciende de los cerros y que inscribe en una tira cómica la tragedia que la sociedad peruana se empeñaba en silenciar.
El Cuy vivió luego una existencia precaria en publicaciones periódicas y resucitó recientemente en versión virtual. No fue ajeno a las dudas, vacilaciones y desgarros de su generación. Juan Acevedo se alimentaba de sus propias experiencias pero también de las de un amplio grupo humano que compartía un mismo ideal y se jugaba por él. El Cuy puede ser leído también como un documento histórico que ausculta minuciosamente en tiempo presente esa dimensión de la realidad, las subjetividades, tan difícil de aprehender.

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